Volvamos a 1990, justo después de la caída de Ceausescu en Rumanía. Uno de nuestros primeros grandes proyectos internacionales nos llevó a Cluj-Napoca, donde habia que montar una imprenta completa en sólo tres meses.
Esperar a tener máquinas nuevas no era una opción. Por aquel entonces, los plazos de entrega podian superar fácilmente el año. Ahí es donde entramos nosotros. Se os pidió que suministráramos maquinaria gráfica de segunda mano fiable, con una condición: todo tenía que estar listo y en funcionamiento detro del ajustado plazo.
Todo un reto logístico, pero lo conseguimos. Este proyecto no sólo supuso nuestro primer trabajo a gran escala en el extranjero, sino que también demostró el poder de las máquinas usadas cuando la velocidad, la calidad y al flexibilidad son fundamentales.
